Hoy es el primer día del resto de tu vida.

Si, lo se. Te pilla de sorpresa. Hubiese estado bien avisarte, es verdad, pero la vida no funciona así. La vida no te avisa. La vida llega. Y por eso hoy, sin previo aviso, es el primer día del resto de tu vida. Pero no te preocupes. No entres en pánico ni te agobies. Todavía es pronto para que notes grandes cambios, esto solo es el principio del nuevo capitulo al que ha llegado tu aventura, es el momento de olvidar tus viejas costumbres y cambiar, pero nadie es capaz de hacerlo de la noche a la mañana.

¿En que cambiará? Quien sabe. Yo no tengo la respuesta para eso, de hecho lo más seguro es que nadie la tenga. Hoy solo es un cambio en tu espíritu, un sentimiento vital distinto si lo prefieres. Pero puede que a final de semana sea algo más palpable.

Respira tranquilo.

Todo va a ir bien.

Porno


Todos tenemos a un voyeur escondido en nuestro interior. Por eso nos excita la pornografía. La masturbación, al menos la que se practica en privado, es la máxima expresión de nuestro lado más "mirón". La prueba gráfica más evidente de nuestra perversión voyeurista.

Gremlins

Nunca tuvimos mascota en mi casa. Mi hermano y yo siempre quisimos una, y no era que nuestros padres no nos dejasen tenerla, el problema era simplemente económico. Mi padre nos lo dejó bien claro, si íbamos a tener un perro, tanto su adquisición como sus cuidados correrían de nuestras pagas. Por aquel entonces yo tenía nueve años y mi hermano quince, no es que nuestro nivel adquisitivo fuese precisamente grande (al menos no con la paga que recibíamos) y si apenas nos daba para vivir nosotros, mucho menos nos daba para mantener un perro.

Aún así siempre quisimos tener uno. Un perro grande. No nos importaba la raza mientras fuese grande.

Un día mi hermano llegó con una caja a casa. Había encontrado trabajo fregando el suelo en el restaurante del señor Johnson. No le pagaban mucho, de hecho, el trabajo de mi hermano en aquel local era lo más parecido a explotación infantil que he conocido de primera mano. Iba al turno de tarde y limpiaba el suelo y fregaba los platos. Si el restaurante estaba muy lleno a veces tenía que suplir al que estuviese en la caja unos minutos, mover mesas, sacar sillas, cosas así. Era algo así como "el chico para todo". Como ya he dicho apenas le pagaban un misero centavo, pero mi hermano andaba ahorrando para su primer coche (al año siguiente cumpliría los dieciséis) y la promesa de una vida mejor, una vida motorizada, llena de mujeres en el asiento del copiloto que se dejasen sobar las tetas era suficiente estimulo para que aguantase limpiar retretes hasta tarde.

Entre la casa en la que vivíamos entonces y el restaurante del señor Johnson estaba el barrio chino. Todos los días, muy a pesar de mi madre, que seguía considerándolo un lugar peligroso (no se fiaba de los asiáticos), mi hermano debía cruzarlo en su bicicleta dos veces, de camino y de vuelta. Aquel día llovía, una terrible tormenta llevaba sobre nuestro pueblo casi una semana, y no era precisamente agradable o siquiera seguro caminar en bicicleta a las doce de la noche. A pesar de todo mi hermano, al que no le gustaba andar, salió como cada día hacia su trabajo montado en su bicicleta. De camino, mientras cruzaba el barrio chino resbaló. Nunca entendí bien como ni contra que chocó, lo único que me dejó claro mi hermano es que salió despedido varios metros y se quedó inconsciente. Muchas horas después (y sin haber llegado al trabajo ni haber avisado a nadie -era la época anterior a los teléfonos móviles) despertó en un almacén, tumbado sobre una cama y con una toalla caliente en la cabeza. No sabía donde estaba y se asustó mucho al verse rodeado de cajas con letras chinas. El hombre que lo había rescatado, un señor que según mi hermano debía tener casi un millón de años (a mi hermano le gustaba exagerarlo todo) apareció con un té, y pasado el susto inicial ambos hablaron durante mucho tiempo.

Por algún motivo surgió el tema de la mascota, aquello de que tanto él como yo queríamos tener un perro pero que nunca habíamos tenido suficiente dinero para mantenerlo. Mi cumpleaños era al día siguiente y al parecer mi hermano llevaba meses buscando el modo de regalarme alguna mascota. El chino, al ver lo mucho que mi hermano me quería y lo mucho que él deseaba regalarme una mascota le dio la caja. La caja con agujeros que luego trajo mi hermano, la caja que contenía al Gremlin.

Ni él ni yo habíamos visto nunca algo parecido. Era como un hamster. O al menos el equivalente murciélago a un hamster aunque por la forma de las patas delanteras y el hecho de que fuese bípedo tenía casi tanto de mono como de murciélago. Era como si un mono se hubiese follado a un murciélago y el óvulo fecundado lo hubiese parido un hamster o algo parecido. Era una de las cosas más feas que habíamos visto en mi vida. Aún así, el modo en el que se refugiaba asustado en una de las esquinas de la caja resultaba extrañamente adorable.

-Bueno, y... ¿Esto que hace? -le pregunte a mi hermano
-¿Como que "¿que hace?"?
-¿Sabe algún truco?
-No lo se.
-¿Y que come?
-No me lo dijo
-¿Quien?
-El chino. El chino que me lo regaló. No me dijo que comía. Supongo que comerá de todo.
-¿Te dijo algo el chino? Algo que tengamos que tener en cuenta a la hora de criarlo me refiero
-Si... estaba muy pesado con tres normas. Me dijo que debía prometerle cumplirlas si lo que pretendía era cuidar del bicho.
-¿Que te dijo?
-Me dijo que no lo podíamos mojar.
-¿No lo podemos mojar?
-No
-¿Y como vamos a lavarlo?
-No lo se... igual es como un gato y se mantiene limpio el solo.
-¿Los gatos hacen eso?
-Si, claro.
-...
-¡En serio!
-Bueno ¿Que mas te dijo el chino?
-No podemos sacarlo a la calle. Al menos no de día. Y no se si es bueno que le de la luz fuerte en casa.
-¿Por?
-No se... les molesta o les hace daño o algo así... no se... igual es por que tiene algo de murciélago.

Cogí el foco y se lo puse cerca al Gremlin, comenzó a quejarse y mi hermano lo retiró y me dio un capón

-¿¡Que haces imbécil!? ¿No me has oído o que?
-Quería comprobarlo.
-Bueno, pues no vuelvas a hacerlo
-Vale, vale... Bueno, que es lo tercero que te dijo el chino.
-No podemos darle de comer después de medianoche. Me dijo que eso es lo más importante.
-¿Y cuando le volvemos a dar de comer?
-¿Que?
-Te dijo que no podemos darle de comer después de las doce, ¿Cuando podemos volver a darle de comer?
Mi hermano se quedó callado -No me lo ha dicho.

Ambos nos quedamos en silencio mirando al bicho. Sin duda era la mascota más extraña y fea que había visto nunca, pero menos era nada. Por fin había un animal en casa y yo no podía estar más contento, por absurdas que pareciesen las normas debíamos cumplirlas.

+ + +

Una semana después el Gremlin murió de inanición. Fue culpa del chino. Nos dijo que no podíamos darle de comer después de medianoche pero nunca nos dijo cuando podíamos volver a alimentarlo. Mi hermano y yo supusimos que al ser tan raro, tal vez no necesitase comer tanto como un perro o cualquier otro animal... no se porque pensamos eso, pero es que en ninguna enciclopedia vimos nada sobre los Gremlins.

No volvimos a tener una mascota nunca.

Gordos.

"No usemos eufemismos. Usted lo que está es gordo caballero"

Discriminación Simpatica


(Iba a llamar a esta entrada "Discriminación Positiva", pero no creo que el concepto de discriminar pueda ser nunca positivo, y en cualquier caso, de serlo -lo que se entiende comúnmente como "Discriminación Positiva"- no es de eso de lo que quería hablar).

Según el conocimiento popular, bastante cierto y comprobado a estas alturas, para que un hombre trabaje en un medio de comunicación no hace falta que este sea guapo. Según el mismo conocimiento popular, que insisto, a estas alturas está muy comprobado, para que una mujer trabaje en televisión SÍ. Como ya digo esto está demostrado. Hay un montón de casos para ilustrar la discriminación de las mujeres en televisión. Desde Pilar Rubio a Sara Carbonero, pasando por Vanesa Romero o Amaia Salamanca. La lista de mujeres sin talento (pero extremadamente buenas) es infinita.

A pesar de todo, como cantaba Bob Dylan "los tiempos están cambiando" y el concepto de "la mujer objeto" va desapareciendo dando paso a la discriminación simpática del "hombre objeto". Taylor Lauther (el hombre lobo de crepúsculo -si, yo tampoco sabía como se llamaba) es, por poner un ejemplo, un hombre objeto. ¿Cual es su papel en la saga de las bolas de discoteca parlantes (me niego a decir "vampírica")? Quitarse la camiseta al mínimo descuido, mostrar los frutos de los anabolizantes y el gimnasio y hacer que toda la sala chorree. Las mareas de fluidos vaginales y suspiros que provocó la segunda película en adolescentes de medio mundo fueron cosa suya. Bueno, suya y de Robert Pattinson (aunque a este no le hacía falta enseñar carnaza para ser hombre objeto).

Lo mismo podría decirse de Hugh Jackman en Australia, la mitad de los personajes masculinos de Anatomia de Grey (que no tiene tías buenas pero pivones tíos hay varios) o practicamente todos los personajes masculinos principales de comedias románticas protagonizadas por mujeres. Con la liberación de la mujer llegaron las muestras de su apetito sexual en publico, y con estas demostraciones (al igual que antes había ocurrido al revés) nació "el hombre objeto".

No me quejo. No quiero que esto suene a queja, porque sinceramente, me da igual. Mejor para los hombres objeto ¿No? Miles de mujeres a lo ancho y largo del globo los desean, ¿Qué más da que sea por temas puramente sexuales?

El caso es... y este es el motivo principal de esta entrada, que hoy por la mañana en Espejo Publico estaban debatiendo sobre si le es más fácil a una mujer acceder a un puesto de trabajo teniendo 20 años y estando muy buena que teniendo 30, siendo más profesional (supuestamente, nadie barajaba la opción de que la joven y guapa pudiese ser mejor profesional), pero siendo algo más fea. Y entiendo esos debates porque durante años (y aún a día de hoy en algunas partes), ha sido así. Lo que me resulta gracioso es que con la liberación de la mujer y la extensión del feminismo, en lugar de equilibrar la balanza, se ha desequilibrado en el otro sentido. Personalmente, como ya he dicho, me da igual que ahora haya un hombre objeto, no me ofende, de hecho en cierto modo (y en pequeña medida) envidio a los hombres objeto.

Pero me resulta gracioso como a algunos patrones de comportamiento se les llama discriminar y son actos horribles condenados por todo el mundo... y a otros no se les llama de ninguna manera.

La discriminación simpática ha llegado a nuestros días amigos.

El gato de Schrödinger


Tal y como está estructurado hoy por hoy el sistema, es muy difícil establecer la barrera entre las decisiones que uno toma racionalmente y las que toma coaccionado por el resto del planeta tierra. Existen tantos estímulos externos que uno ya no puede estar seguro de nada. ¿Hasta que punto decidimos por nosotros mismos? ¿Como podemos estar seguros que las necesidades que tenemos son nuestras necesidades reales? ¿Nos comportaríamos del mismo modo sin estímulos externos?

El ser humano vive bajo la continua coacción de la publicidad. Compra esto, toma aquello, ve a tal sitio de vacaciones, bebe esto, ponte esa ropa, opérate, adelgaza, mejora tu cutis, tu pelo, maquíllate... Una lista interminable de ordenes que nos da la publicidad practicamente 24 horas al día; ¿Enciendes la tele? anuncios y teletienda, ¿Enciendes el ordenador? La publicidad inunda el 90% de las páginas en las que entras, ¿Sales a la calle? Bueno, no creo que haya nadie que pueda dar más de dos pasos sin ver un anuncio por cualquier ciudad.

Sin embargo vivimos bajo la continua seguridad de ser nosotros los que elegimos. El mayor logro del diablo fue convencer al mundo de que no existía, el mayor logro de la publicidad fue convencernos de que somos nosotros los que tomamos las decisiones.

Vivimos en un estado de libertad esclava.

En cierto modo creo que todos somos un poco el gato de Schrödinger.

Hell is for children

Tengo una idea.

Se que es algo. No se que, pero se que hay algo ahí.

Con las ideas pasa algo extraño (o al menos a mi me pasa). No es que piense algo. Bueno, claro que lo pienso, pero es una sensación distinta... es más parecido a descubrir algo que siempre había estado ahí pero en lo que nunca habías caido. Algo que simplemente está, como si fuese una roca enorme en medio de una playa, de la que al principio no sabes ni como ha llegado hasta ahí.

Lo de más es ir puliendo esa idea cruda y bruta, ir limpiandola y descubriendo la verdadera forma que se ocultaba en ella.

Y cada vez que me pasa me siento como un niño.

Ironía

Ironía es cuando una cadena de televisión emite un programa sobre el comunismo en España, y justo después otro llamado "Supercasas".

Jizz in my pants

Hace meses me alegre de que en el FIB 2011 se hubiesen decidido a reunir a Strokes y a Artctic Monkeys (dos de mis grupos favoritos) en un mismo festival. Ya tenían mi entrada vendida, pero por si aquello no era suficiente, hoy me entero de que tambien vienen (repitiendo además) Mumford & Sons.

Ahora voy a ir hasta pagando.

Y desde luego tengo una erección que me va a durar todo el fin de semana.

¡JODER QUÉ BUENA NOTICIA PARA UN VIERNES!